El AUTÉNTICO CHAMBRÉ DEL VINO TINTO

 

El auténtico chambré del vino tinto

alvaroA pesar de lo que afirma la cultura popular, el vino tinto no debe mantenerse nunca en temperatura ambiente, a no ser que la botella se abra en la bodega que le vio nacer, el lugar donde se puede aportar el chambré perfecto. Deben presentarse con un margen de temperatura que oscile entre 13º y 15º grados para que al beberlo alcance entre los 16º y 18º grados y así el vino conserve todos sus matices y se perciba adecuadamente su finura y complejidad aromática. Si la temperatura es excesiva, la volatilidad del alcohol inundará el paladar, lo que hará casi imposible el poder captar los distintos aromas. Si los servimos a temperaturas muy frías dificultaremos la percepción de todos sus detalles de aroma y evolución en boca.

Blancos y rosados: mejor fresquitos

Las temperaturas recomendadas para vinos blancos y rosados dependen en concreto del tipo de vino. Por lo general se considera que unos 4ºy 5ºgrados podría ser el límite más bajo para su conservación, aunque para ajustar correctamente esta temperatura hay que tener en cuenta su contenido en azúcar y su estructura tánica.

Los vinos de crianza o los tostados que han pasado por barrica y botella deben presentarse entre 10 y 14º grados para que se perciban con claridad. En el caso de los rosados o blancos jóvenes y dulces su límite está en los 8º grados. Especial cuidado merecen los vinos de postre, en el que cada uno merece ser valorado de forma individual a partir de su riqueza tánica, su contenido en azúcares o si tienen o no crianza. Un moscatel viejo y dorado requiere una temperatura superior a un cava dulce, que se puede servir incluso a 5º grados sin que eso afecte negativamente a su cata.

Cómo enfriar o calentar un vino

Cada maestrillo tiene su librillo, pero la idea principal es que los vinos alcancen su temperatura óptima de consumo de forma gradual y no con brusquedad. Es mejor sumergir la botella quince minutos en agua con hielo que enfriarla cinco minutos en el congelador. Se le puede añadir incluso algo de sal gorda a la cubitera para acelerar el proceso de enfriamiento, pero meterla en la parte más fría de nuestra nevera bajaría la temperatura por debajo de los 0ºC convirtiendo nuestro vino en un témpano si nos descuidamos. Esta técnica no sería válida para enfriar el tinto si está muy caliente, ya que como decíamos antes, provoca un cambio brusco que altera las cualidades del vino.

Pero quizás, el mejor consejo, es preparar el servicio con tiempo. Solo así conseguiremos que la temperatura no sea un impedimento a la hora de disfrutar de nuestra copa de vino.